1 dic 2010

Solo para nosotras



Nuestras queridas penejotas:

Un par de veces al año, nuestros pejotas se reúnen con (sí, habéis acertado) otros pejotas (endogamia rolera) en algo que llamamos Aldea, que viene siendo casi 24 horas de un no parar de rol, juegos de mesa, charlas sobre sistemas de juego y novedades… Al menos esa era la idea inicial… después de varios encuentros, realmente acuden a ver a sus amigos, y, como no podía ser de otra manera, dado que ahora también son nuestros amigos, siempre acudimos allí las penejotas prestas ¡prestísimas!

Siendo que en el primer encuentro nos debimos mostrar muy tímidas (o prudentes) uno de los pejotas tuvo a bien preparar una partida sólo para nosotras, o lo que se bautizó desde entonces como Only For Women: un (insensato) master, 4 o 5 o 6 (estupendas) mujeres (no todas jugadoras habituales) y toda una aventura por delante.

Sin duda en un primer momento nos tomamos esto como un gesto de buena voluntad y con el ánimo de introducirnos más de lleno en el verdadero mundo del rolero medio.


Pues bien, la primera partida propuesta, fue de Elric. Sea que nos meten a todas en un barco, con un tipo que por lo visto hacía uso y disfrute de cada una a su antojo en orgias de vicio y desenfreno sin fin.

Aquí el master se vio imbuido de la cantidad de hormona femenina que flotaba en el ambiente, pero obvió algunos detalles sin importancia. Y es que las mujeres somos malas, y en compañía de otras mujeres… somos peor.

No recordamos bien qué personajes llevábamos cada una (no esperaríais que nos guardásemos la ficha en la cartera, como aquel del que os hablamos hace poco) pero sí que éramos pérfidas de base. Pero todavía nos hicimos peores: nuestro plan, el plan secreto de cada una, era ir matando al resto de personajas para quedarnos solas con el trono de Melniboné que pensábamos tomar a la fuerza. Creemos recordar que matamos entre todas al tipo del barco y entonces el master soltó la bomba: “una de vosotras está embarazada” a lo que la Sra. V respondió: “pues tiramos por predictor”. Pero no, no había tiradas de predictor en ese sistema. ¡Qué incompleto! El caso es queel master, en un momento dado en el que nos despistamos, nos mató a todas. Una detrás de otra. Sin tirar ni nada. “Ahogada, ahogada, ahogada, decapitada, decapitada” Y para qué queremos más. Eso no se le hace a una penejota. Empiezan a gritarle. Le siguen gritando. Le gritan un poquito más y lo que empezó siendo Only for Women, termina con un “Nadie dijo que fuera fácil”. Añadir la sorprendente poca solidaridad pejotil, ya que el resto de pejotas se reía agazapado, junticos y en la otra punta de la habitación no fuera que a alguno le salpicase. Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que ante la penejota el pejota sí está solo. Este pejota estaba destinado a perecer sin saberlo.


Superadas tan prematuras y dramáticas, a la par que injustas, muertes, llega el segundo OFW. El valiente master nos pregunta si hemos visto la serie Firefly. Pues no, no la hemos visto (y a tenor de la cancelación fulminante que sufrió, solo él la había visto) Como mucho a peli, Serenity. Al no haberla visto, basará la partida en uno de los capítulos de la serie.

La Sra. B, encantada, interpretará al atractivo capitán, y la Sra V. a la atractiva inquilina de dudosa reputación de la nave. Y comienza la partida con una estupenda pelea de bar. El sistema era sencillito (o eso nos pareció, a pesar de que el libro estaba en inglés) y nos encontrábamos en nuestra salsa, divirtiéndonos y aprendiendo palabros como “metagame” (dicho con rintintín porque sí, también hay protrofrikis entre nosotras) cuando de pronto ¡dejamos de jugar! Y lo peor ¡nunca más se supo! Fue nuestro primer y traumático rolus interruptus. Eso tampoco se le hace a una penejota. Así que desde aquí te instamos, oh master, que ostentas el dudoso honor de dejarnos a medias, a qué termines lo que empezaste. Hemos dicho.


De partidas a medias, a interminables sesiones: llegamos al tercero de los OFW. No pretendáis, queridos, tenernos más de dos sesiones jugando (o más de 5 horas, si lo preferís). Partida de Mutants and Masterminds con un grupo de superheroinas muy verracas pero divinas a la par. Demostramos (y tanto que sí) que no hacen falta dados. Como el master se despistara, ya habíamos resuelto 4 o 5 acciones del tirón nosotras solas (siempre a nuestro favor, claro). Y que no se molestara en preparar una némesis con su ficha, sus características, su descripción perfecta y su nombre, para nosotras, desde el momento en que la vimos, era “la zorra” y con “la zorra” se quedó para los restos. Todas llevábamos una especie de Super-Busca-Mega-Localizador y de pronto el master nos dice que se nos ha encendido a todas a la vez una luz roja en el aparato. “Ostras, la regla” Exclama la Sra B. haciendo del OFW un auténtico OFW.

Al durar tantas sesiones (recordemos, eso no se le hace a una penejota), algunas jugadoras se retiraron, dando paso a las vaginas alternativas, o pejotas que se prestaron a acompañarnos. Es muy curioso ver a un hombre interpretar un personaje femenino que antes jugaba una mujer como cree que ella lo haría. ¿De verdad nos veis así? En cualquier caso, lo de incluir vaginas alternativas dio mucha gracia al asunto y no será esta la última vez que nos topemos con ellos/as.


Por cuarta vez nos reunimos en nuestro particular aquelarre, esta vez para interpretar a una aguerridas aunque un tanto peludas, furias negras. La cosa prometía: unas amazonas que se pueden convertir en lobo y ¡encima entrar en crinos!, en la Grecia mitológica. En ningún momento perdimos la esperanza de encontrarnos con un Ares como el que se beneficiaba Xena, pero nada más lejos. Empiezan las complicaciones: que si tirar chorrocientos dados, que si teníamos la posibilidad de ir a la umbra (o de caernos en ella, ese concepto no nos quedó muy claro) y para colmo, de nuevo la partida se alarga y cuando creemos llegar al final, el master (sin despeinarse el tío y sin perder la sonrisa, la verdad sea dicha) va y nos saca una hidra!!! Como ya llevábamos aprendido lo el metagame gracias a la protofriki de turno, venga a flechazos y zarpazos con la bicha y claro, cabeza que le cortabas, más que le salían, y eso sí que no se le hace a una penejota agotada. Por un momento, hasta nos planteamos el suicidio de las personajas en los ríos de lava que nos rodeaban… Pero finalmente, muy finalmente, vencimos ¡Estaría bueno!


El último OFW despertó mucha expectativa, ya que íbamos a estrenarnos con El rastro de Chtulhu, interpretando, además, profesoras de la época en una escuela de señoritas y a un cura, a lo padre Karras (y su pelazo), reconvertido en jardinero. La partida iba bien (no tiramos ni un dado), demasiado rápido incluso, tanto que el director de juego pasaba página tras página, intentando situarse, de todo lo que nos estábamos saltando. Veamos, ilustres autores de aventuras: si hay un trastero misterioso, ¿dónde vamos a terminar? Pues en el trastero misterioso. Ah! ¿Que además hay un sótano? Pues al sótano de cabeza. ¡Sobra la mitad del módulo! Y mientras tanto el máster venga a pasar páginas (juraríamos que a veces también volvía atrás). La buena Sra. V interpretaba al padre Karras, que a lo pájaro espino, pretendía beneficiarse a una de las profesoras antes de que el horror cósmico se cerniera sobre ellas. Pero ay! de pronto la jugadora objetivo se retira y hace su entrada un vagina alternativa que dejó la libido del pobre cura enterrada más abajo que allí donde descansan los primigénitos (o primigenios, o cómo sea). La partida termina con algunas de nosotras entrando en una cueva y encontrándonos con vaya usted a saber qué ente que, sin posibilidad de defendernos, nos lleva a una desesperación tal (y tan incomprensible), que el OFW terminó siendo el WTF. Todavía no tenemos claro si morimos nosotras, o toda la humanidad, o si aun están allí los personajes recreándose en el espanto puro y preguntándose para qué habían llevado pistola. Eso, claro está, tampoco se le hace a una penejota.


La verdad, después de todo, es que nos lo hemos pasado muy bien (gracias a todos) y hemos aprendido mucho sobre el rol, principalmente lo que no queremos:


- No nos gusta que nos maten pronto. Vamos que no nos maten y punto.

- No nos gusta que nos dejen con ganas (¿y aquién sí?)

- Nos motivan las némesis femeninas más guapas y más chulas que nosotras, eso aumenta exponencialmente nuestra violencia que focalizamos hacia ese objetivo común. Vamos que nos une mucho. (“Zorra” de nuestras entretelas, no te olvidaremos). Eso sí, siempre y cuando no les salgan dos cabezas al cortarle una.

- Los sistemas no satisfacen por completo nuestras necesidades y los dados, por lo tanto, son prácticamente innecesarios.

- Las cosmogonías lovecraftianas no están hechas para nosotras (y no pasa nada si dices Astur tres veces)

- Nos no gustan las partidas larguísimas, pero tampoco las cortitas. Por lo que concluimos que en el rol el tamaño sí que importa.


Siempre que dirijáis a penejotas

Guardaros muy mucho de llevarles la contraria

Recordad tener presentes y atender sus necesidades

Incluso aunque os parezcan descabelladas (porque nunca lo son).


14 nov 2010

Casi Requiem

Nuestras queridas penejotas:

Hemos pasados dos días de duelo, y es que desde la muerte de Superman, o el final de Perdidos, no nos habíamos sentido más hundidas. Incluso después de que a Boromir le ensartaran como a una brocheta en El señor de los anillos, jamás pensamos que derramaríamos tantas lágrimas. Nuestros dados d20 encogían por momentos en la bolsa, y los Fudge ni restaban ni sumaban, se dividían y dividían de pura tristeza. La cara del demonio sonriente dejó de sonreír, y en el senado de SPQrol veían atónitos cómo asesinaban al César del rol.

Han sido días de luto en Nación Rolera, La marca del este, y más lugares perdidos de la galaxia.

Y nosotras, nos hemos sentido viudas, después de saber que Telperion había desaparecido de las ondas.

Vestidas de negro, y con la mirada perdida en el horizonte, ahora sabíamos perfectamente lo que sentía Darth Vader cuando le destrozaron la estrella de la muerte. !Malditos Rebeldes!


Queridas penejotas, quizás os suene de algo lo que es Telperion. Sí, eso que vuestros pejotas escuchan los Miércoles religiosamente en el ordenador. Como si fuera la llamada de la selva, el rolero medio incluso el protofriki, acude invariablemente a escuchar y hablar con los suyos. Y es que los pejotas y los master, están muy solos en el mundo. Telperion es el Dungeon en directo en el mundo del Rol, ese mundo que nosotras sufrimos, pero en el que Telperión, nos regala hora y media de tranquilidad y sosiego en casa. Si alguna vez habéis escuchado algo por casualidad, os habrá sonado a algo así como: PDF, D&D 3.5, 34,95 €, os bajo el micrófono, yehheeee, esto no es un podcast, Pathfinder, arenas ardientes, Una emperatriz en Rokugan, ¡no!… casinos y furcias... y un sinfín de palabras y frases que a nosotras no nos dicen nada, pero que a nuestros pejotas les hacen mucha gracias a razón de las risas que escucháis salir de la habitación del ordenador.


Telperion es uno de los lugares donde pejotas, y penejotas se dieron a conocer. Siempre recordaremos una histórica llamada telefónica sorpresa de una penejota intranquila en casa mientras escuchaba en la radio a su pejota debatir sobre el estado del Rol. Y recordaremos como se escuchó perfectamente tragar saliva al susodicho cuando la reconoció alto y claro al otro lado de la línea.


Momentos inolvidables para todos los roleros, momentos y lugares de encuentro.


Es por ello que estas 48 horas nos hemos sentido viudas, como cuando el máster abandona una partida, o recuerdas esa campaña inacabada. Viudas, como la viuda Gary Gigax, la de Leonidas, y la propia viuda negra.


Pero el luto tiene un límite. Y como Jean Grey se transforma en Phoenix, las 7 vidas de Cat Woman, o esos superhéroes que mueren y por exigencias del guión (o gracias un mago) vuelven a resucitar, aquí estamos las penejotas, para recordar a nuestros pejotas que la partida no ha finalizado.


Los máster han vuelto a la mesa de juego y lugar de reunión, seguirán acudiendo a jornadas, e invadiendo nuestros salones los Miércoles. Esta campaña continúa y en cualquier momento recibiréis un mensaje o una llamada de vuestro máster, incluso del Rey Chapa (que para eso ostenta su titulo) recordando dónde quedar y a qué hora, y así retomar la banda ancha.

Vuelven las palomitas al microondas, las patatas fritas a migar el suelo y la Coca cola a dejar el surco circular encima de la mesa. Y como en Star Wars, la amenaza fantasma ha pasado y una nueva esperanza vuelve a resurgir.

Así que hoy, queridas penejotas, ya sin luto, podemos decir, con la cabeza bien alta, que estamos muy orgullosas y que debéis estarlo vosotras en la misma medida por cuanto han luchado todos nuestros pejotas y los vuestros, y de cuanto han conseguido, que es mucho.

Y es que cuando el rolero medio se pone… Más (y mejor) aún, cuando los roleros medios se unen…


18 oct 2010

Las penejotas: el origen.

Nuestras queridas penejotas,

Si habéis sobrevivido a un verano plagado de jornadas, vivos y quedadas, ¡enhorabuena! y sed bienvenidas de nuevo.

Nos atrevemos a afirmar que, con mucha probabilidad, durante alguna de esas interminables sesiones de rol de vuestros pejotas en el salón de casa, a pocos metros vuestros, mientras escucháis sus risas y el repicar de los dados, os habréis preguntado ¿Por qué soy una penejota? ¿Por qué esto supera mis fuerzas y sin embargo, mírales, que bien se lo pasan?

Hay que remontarse al principio, a vuestro principio, amigas, para encontrar el quit de la cuestión: ¿una penejota nace o se hace?

Cada una de vosotras habrá tenido su particular y posiblemente traumatizante primer contacto con este mundo de fichas, niveles, dados de imposible número de caras sin puntitos y puntos de experiencia. Un primer contacto que habrá marcado un punto de inflexión haciendo de unas auténticas y capaces, aunque escasas, pejotas y de otras, orgullosas penejotas. Nosotras también, y, cual mala precuela tan de moda últimamente, os lo vamos a contar.


“Mucho antes de ser la Sra. B, yo gozaba de una vida plena de amigos y relaciones sociales de alto calibre. Cuando me refiero a alto calibre me refiero a gente “guapa”. Yo me codeaba con la elite, jóvenes chunteros de fin de semana cuya única finalidad en la vida era emborracharse, ir a la moda y pasear el palmito por las discos hasta altas hora de la noche. Jamás me faltaron aduladores, ni pretendientes, ni una hombrera sobre la que llorar.

Un día decidimos salir los compañeros de la universidad de cena. La clase siempre había estado muy dividida, en un lado, la gente guapa, ósea donde estaba yo y en el otro donde se escondían los frikis; gente que leía libros en sus ratos de ocio y cuya única combinación de ropa era el negro sobre negro. Para mi desgracia uno de ellos se descolgó de su grupo de amigos raros y sin estilo. Llevada por la caridad humana, le invité a agregarse a nuestro grupo. Después de tres kalimotxos el chico raro estaba sentado en un banco contándome las maravillas de un mundo que no acaba de entender. Amigos que se reunían a jugar en una mesa, tiraban dados, y utilizaban la creatividad para otra cosa distinta a la de maquillarse o rizarse el pelo. Sus palabras resonaban en mi cabeza como las de un mesías y hacían sentir que mi vida era una mera ilusión, como la de Keanu Rives en Matrix. Tuve la visión de una nueva realidad que me transportaría a otros lugares increíbles que no eran el centro comercial. Al fin de semana siguiente, me invitaron a una de esas reuniones. Todo eran hombres, heavys con pelo largo o calvos, no había ninguno en término medio. Sobre la mesa un radio cassete de dos pletinas, un libro más gordo que la biblia y siete hojas. Ese día mi vida cambió; el máster alargó su mano y me dijo:





-¿Dados rojos o azules?




La persona que se sentó a la mesa y la que se levantó después no fue la misma. Me había convertido en uno de ellos, tenía un poder que no sabía que tenía, y ese poder era grande: la imaginación. No puedo recordar la temática fue hace mucho tiempo, pero recuerdo las que vinieron después, Mutantes, Vampiro, Mago, Changelling, e incluso el primer día que fuí condecorada con mi primer juego: El James Bond (con aquellas horribles ilustraciones). Aquel día supe que había pasado a Matrix y que mi agenda social no volvería a ser la misma.”

Tras tan sinceras y nostálgicas palabras, sigamos con nuestro particular Big Bang. Se podría decir que la Sra. V tuvo un par de encuentros insatisfactorios con el rol.

El primero se produjo allá por el año 2000, cuando conoció a un grupo de mozos, en apariencia normales. Sin embargo, los susodichos no hacían más que hablar de rol, de su master y de vampiros. Resuelta a participar de la monotemática conversación, a la Sra. V no se le ocurrió otra cosa que preguntar: y eso del rol, ¿qué es? Con el tiempo descubrió que entonces la tomaron por tonta, ya que esta fue la respuesta: “Es un juego en el que juegas (yeah!) en un mundo en el que existen vampiros, magos y hadas, y tu haces de vampiro. Nuestro master es quien dirige el juego, pero tranquila que le vas a conocer.”

Pues bien, el master en cuestión, de quien hablaban como si fuera el mismísimo líder de un movimiento sectario, hizo su entrada en escena ataviado con una estupenda cazadora de piel negra a lo Matrix ondeando a sus más que evidentes aires de superioridad. Era entonces lo que hoy denominaríamos un protofriki, de esos que ni se molestan en hablar con profanos del tema o que si se dignan, lo hacen con tal condescendencia que hasta les duele. Tanta sabiduría contenida en tan arcano ser tampoco sirvió para aclarar a nuestra penejota qué era eso del rol, pero uno de sus acólitos se despidió dejando en las manos de la Sra. V, en lo que suponemos un arranque de romanticismo pejotil, su primera ficha de personaje (¿Por qué demonios la llevaba en la cartera?). Era un vampiro, claro.

Aquella ficha arrugada, perdida después de varias mudanzas, despertó el gusanillo en la Sra. V, que terminó años después sentada a una mesa camilla (de las de brasero) intentando comprender qué son las esferas y por qué había tenido que elegir la Orden de Hermes para jugar a Mago si apenas la diferenciaba de las demás. De aquella sesión sólo quedó una ficha a medio completar, un máster probablemente desmotivado para los restos y la convicción de que aquello no estaba hecho para ella.

No nos engañemos, queridas, ninguna de nosotras creció soñando ser un marine espacial o una semi-orca bárbara. ¡Pero no desesperéis! La multitud de ambientaciones disponibles a día de hoy pueden ofrecernos un amplio abanico de posibilidades (y si no las hay, las inventamos ¿de verdad aún pensáis que se necesitan reglas para jugar a rol?). Y existen directores de juego estupendos, pacientes y originales, ya muy lejos de los mohosos protofrikis, que flaco favor hacen al entrañable rolero medio, y de quienes debéis cuidaros pues, aunque en peligro de extinción, haberlos, haylos.




Para muchas, tenedlo claro, aún no es tarde, si la partida es buena.

4 jul 2010

Sistemas de juego: Una nueva esperanza.





Nuestras queridas penejotas, y en esta ocasión, tambien pejotas;

A veces nos da por pensar,… sí las penejotas lo hacemos con frecuencia, y nos preguntamos ¿qué hay más allá en la vida de un rolero? Pocos casos se conocen de roleros que han hecho los votos matrimoniales sin romper su ficha de pejota, muchos menos que hayan sobrevivido a una paternidad-maternidad con un sistema de juego que se haya mantenido en sus vidas. A lo cual, llegamos al meollo de todas las cuestiones:
¿Cómo es el proceso de creación y gestación de un pequeño pejota?
Nos sentimos orgullosas de conocer algún caso que otro. Que un rolero compatibilice la vida familiar y la friki en un estado de gracia y perfecto equilibrio es algo tan escaso de ver como una camisa de Ralph Lauren en unas jornadas. Sin embargo, ellos están ahí, desatando la envidia de unos y la incredulidad de otros, pero sobre todo, nuestra curiosidad.



Porque la decisión de tener un hijo es algo muy complejo: imaginemos a nuestro PJ, sentado en el borde de la cama con sudores fríos y en calzoncillos, ante esa disyuntiva…
¿Qué sistema será más efectivo para dejar a su penejota embarazada?¿Cuántas tiradas hay que hacer? Si el sistema determina las tiradas, ¿será más efectivo un sistema D20
aunque el porcentaje de pifias sea mayor?



Son cuestiones que no pasan inadvertidas para el rolero medio. Si a eso le sumamos las características de la ficha principal, como seducir, engañar, embaucar, apariencia, etc.… las probabilidades de éxito se pueden ver considerablemente reducidas, ya que probablemente habrán gastado los puntos en habilidades tales como trepar, entomología forense, empatía animal y combate con armas cuerpo a cuerpo. Ciertamente, estas habilidades podrían tener una relación positiva con la procreación, pero a alguno de los dos involucrados no le gustaría.

Es cierto que muchos roleros no tienen problemas con sus sistemas de juego;
una puesta en escena elegante al estilo James Bond, acompañado por algo de verborrea romántica sacada de Alatriste, y un regalito como el típico collar élfico de la inmortalidad, pueden ser un buen planteamiento para la faena. Si además de todo esto tienes suerte y la fuerza te acompaña esa noche, puede haber altas probabilidades de sacar un criticazo como el que le hizo Han Solo a la princesa Leia con los mellizos.

A la par, hay que pensar en los Masters que no están muy seguros de ampliar el número de pejotas en la partida de su vida. Estos necesitan un sistema de juego diferente, uno que tenga buenos modificadores (lo que viene siendo, de toda la vida, preservativos). Recordad ante todo mirar la fecha de edición, no es la primera vez que el sistema falla por ser un juego desfasado y con erratas.


Otros pejotas prefieren recrearse a la hora de llevar a la práctica sus sistemas de juego. El dungeon master, deseando entrar en tu mazmorra, ofrece un montón de complementos para meterse más a fondo en la partida: anillos únicos, armamento mágico, música ambiental e indumentaria apropiada para poder jugar con movilidad por el tablero o por la cama en su defecto. Este sistema por el contrario no da beneficios a corto plazo, las campañas son largas y tienden a desesperar a la penejota. Esto puede provocar el hastío de la pareja y acabar en el cuarto de baño tu solo, con cualquier manual o ampliación de mala muerte. Queridas penejotas, cuidaros además de los pícaros de D&D ya que cuando terminen, ¡¡¡os van a saquear!!!!

Si, siguiendo con nuestra argumentación, el tipo de master o jugador es lo que determina el sistema de juego en la cama, podréis encontraros además, en los siguientes supuestos: Si tu pejota es un poco munchkin, sólo se preocupará de conseguir su propio “beneficio” dejando a la penejota en pleno rolus interruptus. Con un master con preferencia por el rápido y fácil, como su nombre bien indica, será divertido pero corto, y no todo lo bueno, si breve, dos veces bueno.

Si el master elije un sistema narrativo y es de campañas largas, hay muy pocas probabilidades de acabar de jugar y muchas de perder mucho peso en el intento. Si el master es novato, la experiencia puede ser nefasta para la penejota y puede que no quiera volver a jugar aunque también es más manejable, mientras que si es un master experto, es muy posible que se repitan las partidas y la penejota tenga deseos de ampliar fichas.

Los FUDGE, ahhhh, los FUDGE… para ellos, ¡¡¡¡menos no es más!!!!

Con un amante de La Leyenda puedes perderte en un sinfín de aburridos prolegómenos protocolarios que no siempre garantizan un mínimo de cinco (anillos) y mucho menos, nada legendario. Un amigo de los juegos independientes y los sistemas originales puede llegar a sorprenderte gratamente, pero cuidado, puede llegar a ser demasiado exótico.

Aléjate de los amantes de las miniaturas, por motivos obvios, aunque no de los coleccionistas de juguetitos, que en ocasiones, no vienen mal del todo.



Con eso volvemos al tema principal. Ya tenemos a nuestro rolero medio, superada una tirada de predictor, unos meses después observando, de nuevo con sudores fríos, la ecografía de su nuevo pejota. Al principio no tiene muchas habilidades ni características, es una ficha difusa, borrosa y en blanco y negro. Ya sabemos en que ahorran los editores de rol, mucha pasta dura por fuera… pero luego nada de nada. Eso sí, concienciaros para desembolsar unos costes adicionales importantes. Si pensaste que Pathfinder cambiaria tu economía, o que no podría haber nada más caro que los módulos del D&D, prepárate para lo que te viene encima.

Pero no desesperes, como rolero que eres, atraerás a tu nuevo pejota al lado oscuro del rol, y con él continuará una nueva generación de roleros. Un Skywalker que heredará tus X-wing, tus figuritas del señor de los añillos, el autógrafo de William Shatner, tus dvds de Batman y toda tu colección de cómics. Un pejota que algún día te superará en Destreza, Inteligencia y número de dados.

La fuerza del rol es intensa en el pequeño pejota, el master la tiene, tú la tienes y tu penejota también.

No lo olvides.

5 may 2010

Cuando los pejotas se van de jornadas: una aventura para Las Penejotas, el juego de rol

Nuestras queridas penejotas,

Ocurrirá frecuentemente, sobre todo cuando se aproxima el buen tiempo, que vuestros pejotas, equipados con las camisetas más frikis que tengan y un par de mudas de ropa interior, partan ilusionados hacia lo que se viene denominando jornadas (de las que ya hablaremos más extensamente) a reunirse con un montón de iguales a jugar a rol, hablar de rol y comprar rol.

Ante tal perspectiva de diversión sin par durante todo un fin de semana, muchas os decidiréis por acompañarles (¡suerte amigas!), así que es para el resto, las que preferís quedaros en casa, para quienes hemos diseñado esta aventura, que empieza cuando la penejota se despide de su correspondiente pejota.

Al principio las expectativas de la penejota tienen que ser muy altas, hay que dejar que se confíe: un sábado sin sesión de mal cine de ciencia ficción, un domingo sin el salón invadido por los jugadores de la partida de turno, el ordenador por fin disponible... En definitiva, permite que se acomode a su extraordinaria situación y se familiarice con sus habilidades y dones (que son muchos, por cierto...)

Sin embargo, el segundo día de soledad, cuando la penejota esté en su apogeo definitivo, deben empezar los problemas. Plantéale un reto aparentemente sencillo, algo rutinario: limpiar la casa, como haría cada fin de semana. Puedes sugerir que ponga la música a todo volumen mientras tanto y tal vez la penejota termine bailando con la aspiradora y cantando con el palo de la fregona. Eso quedará a su elección, pero debes premiar cualquier buena interpretación por su parte. Cabe la posibildad de que decida dejar una habitación sin hacer y la reserve, tal cual la dejó, a su pejota. ¡Bravo por ella!

Cuando llegue la hora de hacer el baño y esté centrada en el lavabo pídele que haga una tirada de Familiaridad con los ruidos de la casa. Si no la saca, se dará cuenta cuando el daño sea más grande, pero si la saca, se volverá hacia la bañera alertada por un borboteo para descubrir con horror como el agua que cae por el sumidero del lavabo vuelve a salir por el sumidero de la bañera con un color sospechoso. Todas las comprobaciones que haga por encima sólo le servirán para cerciorarse de que efectivamente, esas tuberías están extrañamente conectadas y además se han aliado contra ella.

Es el momento de equiparla. Indícale que cuenta con un desatascador estándar, de esos que hacen ventosa de toda la vida (nada legendario) y con un cable o vía que alguna vez se ha utilizado para desatascar el fregadero.

Sobra añadir que esta penejota pregenerada no cuenta con puntos en la habilidad Fontanería.

Pues bien, si prueba con el desatascador, no conseguirá más que ir oscureciendo el agua que sale por la bañera, y la vía, por desgracia, no cabe por ninguno de los dos sumideros.

Si a ella no se le ocurre, siempre puedes, como buena directora de juego y todopoderosa que eres, colar en este momento exacto una oportuna llamada del pejota (que, aclaremos, tampoco es fontanero precisamente).

Al ponerle al día de la situación, pide de nuevo que haga una tirada, esta vez de Obviedades. El pejota puede contestar (siempre con el barullo de las jornadas de fondo): dale con el desatascador y/o tienes que abrir la trampilla redonda que hay en el suelo del baño con un destornillador y meter por ahí la vía y terminar con un: déjalo, ya lo miro yo cuando vuelva. Esta última frase herirá en lo más profundo el orgullo de la penejota, así que ponla delante de la caja de herramientas.

No le facilites la búsqueda del destornillador adecuado. Deja que se pregunte una y mil veces por qué no se ha inventado uno universal y que si está inventado ¿por qué no lo tienen en casa? Complícale un poco más las cosas evitando que encuentre uno perfecto y sí deja que de con uno que se aproxime.

Cuando se enfrente a la trampilla citada (o sifón, para entendidos) dará igual en qué sentido gire el tornillo: está pasado de rosca. Tras varias vueltas a derecha y a izquierda, plantéale una sencilla tirada de Intuición femenina: la tapa de la trampilla está suelta. Tal vez si una el destornillador como palanca y arranca la tapa en lugar de desatornillarla, la abrirá definitivamente. Al abrirla, la tapa dejará al descubierto un agujero lleno de agua negra, pero negra, negra. Seguro que no hay en todo Mordor un lago con una agua así.

Ha llegado el momento de meter la mano, sin guantes claro, porque no los tiene en el equipo, y comprobar donde estás las salidas de las tuberías por las que hay que introducir la vía. Palpando encontrará 4 agujeros, de los cuales, tiene que usar solo 2, pero eso ella no lo sabe. Describe en este momento el tacto de algo asqueroso y viscoso, tipo sudor de Alien.

Justo mientras tiene el brazo metido hasta el codo en ese nauseabundo líquido digno del triturador de basura de la estrella de la muerte, de pronto, haz que suene el telefonillo o el timbre de casa, y no una vez, sino varias, como si fuera algo urgente. Si la penejota decide atenderlo, además de dejar un buen reguero de mierda por la casa que acaba de limpiar, descubrirá con disgusto que quien llama es un cartero comercial.


Todo pejota tiene un amigo manitas y será él quien llame al rato para prestar su ayuda y sus vastos conocimientos: Compra un desatascador líquido de color rosa, !que puede con todo! La aventura podría terminar aquí, sin embargo, cuando la penejota se decida por acudir a comprar tal maravilloso y mágico remedio, seguramente destilado por arcanos alquimistas, recuérdale que es festivo y está todo cerrado.




Descubiertos los agujeros hay que meter la vía a ciegas: harto complicado. Habrá agujeros en los que la vía llegue más lejos y otros en los que la vía tope con algo (o empiece a dar vueltas sobre si misma, ¡todo puede ocurrir en el subsuelo!)

Vía para delante, vía para atrás, será cosa del azar tras una tirada de Paciencia, que quede perfectamente desatascado o que la penejota se conforme con que el agua del sumidero sube un poco, pero no llega a salir a borbotones como al principio ¡y eso ya es mucho!
Al llegar la hora de volver a poner la trampilla, está no cerrará, por supuesto. Si a la penejota se le ocurre ponerla de forma que apenas se note que está abierta y además plantarle encima una esterilla para disimular, prémiala con un estupendo resto de fin de semana, tranquilo y sin sobresaltos.

La aventura terminará cuando el pejota entre por la puerta y se produzca la siguiente conversación entre él y nuestra querida penejota (que aún conserva ronchones negros en los brazos ¡después de haberse duchado dos veces!):

- ¡Ya estoy en casa!
- ¿Qué tal las jornadas, rey?
- Bien, aunque no hemos jugado a rol
- ¿No? Pues haberte quedado ¡¡¡Porque yo sí!!!