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15 mar. 2015

El lado oscuro del lado oscuro

Hola a todos y a todas,... sí, sé que vamos con algo de retraso y que después de nuestra última entrada allá por el 2013, alguien ha debido pensar que nos abdujo una civilización extraterrestre o que aún seguimos haciendo cola para terminar de ver lo que a Peter Jackson se le haya ocurrido rodar ahora. Nada más lejos de la realidad. Ciertamente la señora V y la que suscribe hemos estado un tanto ocupadas,... pero algo, algo inesperado me ha hecho salir de mi burbuja de penejota acomodada. Salir de mi sofa. Apagar mi disco duro con la última temporada de Sherlock y sentarme al ordenador a reclamar justicia divina por doquier.

Quiero compartir con todos vosotros la historia más aterradora que vais a leer en la vida, algo que indignaría a cualquiera, algo por lo cual el Capitán América e Iroman hubieran dejado la Civil Wars y se hubieran liado a hostias codo con codo por defender, queridas y queridos, el orgullo mancillado de las penejotas del mundo.

Tachan!!!!!!...( nunca hemos tenido muchos recursos sonoros, pero evidentemente era necesario).

Hace poco tuve el placer, ( aunque después sería la desgracia), de regalar a mi Rolero medio un libro. Lo vi en nuestra tienda rolera de confianza y suministradora oficial de frikismo (un saludo Paco). Era un libro con un bonito dibujo de Darth Vader en calzoncillos, y un epígrafe que me volvió loca sobremanera “ como llevar a tus hijos al lado oscuro”. Lo tomé entre mis manos, y leí la reseña de atrás, parecía divertido, con tests, y anécdotas frikis,... algo que haría las delicias del padre friki de mi hija. Así que me lo lleve, y encantada con sorprenderle, se lo entregué nada más llegar a casa. El autor…Jorge Vesterra.

Yo la verdad es que iba convencida, después del éxito del Sistema D13, o de otros libros de ese mismo talante, y que nos gustaron tanto, una ya se siente mecenas de los frikis creativos y se fía de todo, quiere contribuir a esas cosas que conforman su vida y que generalmente derrochan inteligencia y te sacan una sonrisa...pues...ERROOOOORRRRRR!!!!...

Mi pejota, mi rolero medio, ese ser que tanto me había enseñado del universo rolero, esa persona que se había mostrado tan satisfecho con su regalo, leía en silencio el libro, me miraba de reojo y negaba con la cabeza. Yo extrañada pensé que quizás no le gustaba, quizás me hubiera equivocado…¿Por qué no me leia las partes divertidas como antaño?... ¿Por qué no me reventaba la trama como me hacia cuando leía juego de tronos?. Algo fallaba, y no sabía lo que era,... hasta que yo misma tome la iniciativa, y ojeándolo empecé a vislumbrar algunas cosas…como el párrafo de la tapa de atrás, el cual no había estudiado con detenimiento.

“ Este manual te ofrece todas las herramientas técnicas, incluso las más arteras, para seguir siendo un nerd y arrastrar a los tuyos en tus obsesiones, desde los mandamientos del padre friki y varios test de frikismo para tus hijos, hasta consejos para mantener tu territorio frente al enemigo….”

Quizás os preguntéis como yo ¿Quien es ese enemigo?…¿La sociedad estrecha y artificial que sobrevalora cualidades grises, frente a la creatividad y la fantasía?¿La Psicóloga escolar?¿Tú suegra?¿Tu madre?¿Los consejos de Mariló Montero?...no… mis queridas y queridos penejotas...el enemigo es la esposa, la pareja femenina,¡¡¡¡ la PeNeJOTA!!!.
Según Jorge Vesterra el friki se camufla para procrear y las mujeres bajan su listón para tener hijos... que suerte.


Porque como reza el título, “Yo soy tu padre”,...( pero de la madre no menta nada)... el libro está dirigido a un público masculino y friki en sus más y diversos campos, desde el gamer, al rolero, al otaku, etc...y claro el enemigo es tu pareja, una pareja que parece que no comparte tus aficiones,... pero no solo eso sino que parece ni siquiera te tolera, cuando el autor te recomienda directamente que te busques un trastero para almacenar tus objetos frikis y de culto porque da por hecho que TU ENEMIGO no va a dejar que eso tome forma y control en su espacio vital del hogar. No sé, por un momento me imagino como la hija de Ra´s al Ghul intentando acabar con la batcueva a base de artefactos nucleares.

A medida que lees el libro, no se si sentir pena por el muchacho. Debe ser horrible que no toleren tus aficiones, pero más horrible pensar según el libro, que la única manera que tiene el friki para tener una relación estable y procrear en el universo, es la de esconder sus aficiones y su identidad al mundo. Casarse con una mujer y después salir del armario como un Hulk sin pantalones. Pues no sé…. temo que mal vamos.

Por si alguien tuviera dudas en la página 21, podemos encontrar el epígrafe “Durmiendo con su enemiga”. Este apartado es interesante, al parecer la enemiga es una mujer descarnada, que evitará a toda costa que tus hijos tomen el camino de su padre, (vamos lo más parecido a Alien intentando cuidar de sus crías), y a continuación ofrece unos test ajustadisimos donde poder valorar a tu penejota.

Frases apoteósicas como… “por cierto, supongo que realizaste la prueba magistral de internet para averiguar su verdadero carácter antes de casarte con ella: ¿Que no sabes lo que es?...(...)... se trata de observarla mientras navega con una conexión lenta: Si no grita no es humana, pero si tira la pantalla al suelo y la patea mejor no te cases con ella, que lo tienes más crudo que el ascensorista de la estrella de la muerte”.

Claro, una lee cosas como estas y no sabe como tomarlo... ¿Qué mierda de chiste es ese?¿Acaso el ser mujer me impide saber como funciona internet?, o ¿Saber lo que es banda ancha o robar wifi del vecino?...¿Acaso no es suficiente prueba de paciencia, salir con un tio que no cambia su camiseta negra de Star Wars en las cinco primeras citas?. De verdad, el chiste tiene la misma gracia que cuando me dijeron que Ben Affleck iba hacer de Batman….NI PUTA GRACIA.

Además todo el mundo sabe que la prueba fehaciente para saber si un friki ha encontrado la mujer de su vida es llevarla a ver Starship Troopers….si sobrevive a la sesión y quiere seguir viéndote, esa mujer es maravillosa. 100% garantizado.

De todas formas seguimos leyendo y al parecer en el test de continuación titulado “ Grado de ANTIFRIKISMO de tu mujer”... nos preguntan por nuestro grupo musical preferido.
  • A- Wargner.
  • B- Sin lugar a dudas Queen.! Con lo bien que cantaba el freddie mercury ese se le perdona hasta que fuera más maricón que un palomo cojo.
  • C-Reno Renardo por los gamberros que son
  • D-Manowar .!Viva el metal!.
Bien,... en este apartado he de decir que no sé quien es el Reno Renato,(ya me han ilustrado afortunadamente), si sé quienes son Manowar pero no es mi estilo y tampoco soy tan estirada como para escuchar Warner si no es para entrar a saco a matar Orcos en una partida. Por último…¿Qué clase de gilipollas puede meterse con Freddie Mercury, perdonarle por ser más maricón que un palomo cojo y salir impune?... de verdad…este hombre no debería hablar de los frikis en vano. Y es más...Freddie no era maricón, era un jodido Dios de la música.

El libro sigue con ese cariz, y ciertamente a mi pejota no le ha gustado nada, quizás porque no se ha sentido identificado, o porque él no posee tanto odio hacia su penejota como el autor. Quizás esperaba algo más ameno, para compartir en casa, para reirnos, y porqué no, recordar el día de mañana cuando nuestra ficha de personaje de el paso al tablero de juego, o algo asi,... pero se nos han quitado las ganas. En el fondo te sientes defraudado, como cuando pagas 8 euros en el cine para ver el hobbit y saber que cuando acaba la peli, aún no has salido de la Comarca.

Este libro esta lleno de clichés baratos, de comentarios sin gusto y de comparaciones odiosas. Está desfasado, y es muy estereotipado. Pero sobre todas las cosas, me pregunto en qué diablos estaría pensando este tío cuando lo escribió. Me explico:

La editorial hace su propaganda para el dia del padre, y esta claro que este libro es un regalo para los padres frikis. Si tienes hijos pequeños, es la madre quien los compra,...entonces…¿A qué cojones juegas poniendo a caldo a la Penejota que paga 15 pavos para regalarle un libro a su marido?. Yo no lo entiendo, quizás sea uno de esos misterios del universo, no sé…¿Por qué no renovaron Firefly? o ¿El porqué antorcha humana es el capitán américa?.

Miro a mi alrededor y la mayoría de las penejotas que tiene un rolero medio en su casa, podría darle lecciones de frikismo a este señor en cantidades ingentes, de hecho el rolero medio suele tener el buen ojo de echar el lazo a su penejota, o pjota o Master del universo… que las hay por ahí que ojito, ojito… en fin.

Me apena haberme gastado el dinero en una visión tan estrecha de miras del mundo friki familiar, y la próxima vez, apostaré por Palomino, o la edición completa de Terry Prachet, que descanse en paz.


7 jul. 2013

El estudio de una jornada de verano


Nuestras queridas penejotas: Es verano. Hace calor. Dicho esto y resumidos así todos los noticieros de aquí a mediados de septiembre, centrémonos en lo que importa.

 Con la llegada de la época estival, a medida que disminuye la cantidad de ropa que cubre nuestros cuerpos serranos (llegando casi al punto de determinados uniformes de determinadas superheroinas) aumentan, ¡brotan!, como setas con el ciclo cambiado, las jornadas lúdicas. Casi cada semana desde el primer solsticio del año se celebran reuniones a lo grande de jóvenes, y ya no tan jóvenes que no buscan otra cosa que compartir su afición, codearse con iguales en gustos, relajarse y disfrutar en un ambiente casi séptico y a prueba de muggles del frikerio.


En general, la normalidad y los y las entrañables roleros medios priman en el gentío con el que uno puede mezclarse en eventos de este tipo, sin embargo, tras varias (y rigurosísimas) observaciones objetivas (ahahahah!) hemos descubierto ramificaciones de la especie e incluso especies nuevas presentes en el ecosistema jornadil. Y aunque lo normal nos encanta, vamos a celebrar lo no normal, las notas de color, las especias exóticas que consiguen que un cous-cous sepa a algo más que a un cocido desestructurado.

Nada más entrar al recinto donde se celebran tales encuentros, destacarán por su uniformidad (el color de la camiseta, el mismo para todos) “los de la organización”. Pues bien, los de la organización se caracterizan por estar muy atareados, en constante movimiento, como las moléculas o las hormigas guisante, están en todas partes, y nada sería posible sin ellos. Andan siempre preocupados, y a veces por cosas tan nimias como que se inunde uno de los espacios del recinto que se están usando como dormitorio (true story) Relax, take it easy, organizers! Lo dicho, sin ellos ni sin sus quebraderos de cabeza ninguna jornada sería posible, y hay que darles las gracias. Ahora bien, dentro de esta especie, existe la supraorganización. Es ese grupúsculo con camiseta de staff que asume de entrada que porque ellos lo valen y porque ellos lo han hecho, uno debe de besar por donde pisan. Sus ínfulas apestan y se detectan a la legua. Estos no programan las jornadas para el resto, ni para promover la afición. Estos lo hacen para engordar su, vaya usted a saber por qué trauma infantil, mermado  ego. “Pues les castigaré con mi indiferencia” pensareis vosotras, crédulas amigas, sin embargo, ellos suelen ser más rápidos en esto, elevando, sin proponérselo, a los altares, a los organizadores de verdad, a los humildes, a los que dan el dado… digo, el callo.

Algo que sorprenderá (o ya no tanto, a estas alturas) al visitante, es la gran cantidad de mesas ocupadas por juegos de, valga la redundancia, mesa. Haciendo honor a uno de sus títulos de cabecera, los tablerófilos han ido colonizando el espacio disponible, pero ¡ey! todo bien, amantes de los libros de instrucciones y si son en alemán más aun, porque, entre partida y partida de rol, ¿qué hay mejor que un Arkham rapidito?

Hablando de partidas de rol, ¡qué graciosos esos grupos que se quejan de que no se pública rol, de que es una afición minoritaria, blablabla y terminan yendo a las jornadas con los mismos amigos con los que juegan cada semana a jugar al mismo puto juego al que juegan cada semana! Endogamia rolera: Odio jugar con desconocidos, no es nada divertido [sic, rolero medio] 

Aunque bien es cierto que se suele acudir en manada, en camarilla, en alianza, en clan, en casa, en familia, en escuadrón, en ocasiones puedes encontrar a los que gustamos denominar: llaneros voyeur solitarios. Estos tipos trabajan solos, como los buenos asesinos a sueldo, pasean entre las mesas  y se detienen a observar el transcurrir de las partidas. Es casi como si velaran por ellas. Aparecen y desaparecen sin más. Nadie sabe de dónde vienen ni dónde van, pero todo ese halo de misterio que podría parecer seductor así en la teoría desaparece cuando te percatas de que no dicen ni hola al acercarse ni adiós al marcharse ¿Dónde ha quedado la buena educación, queridas? Silenciosos como ninjas, aunque inofensivos en general, puedes encontrarte con uno sentado al lado preparando una ficha para jugar a la misma partida que tú. ¿Pero de dónde sale este tío? Shhhh, no lo asustes, es como encontrarse un cervatillo en el bosque. La aproximación debe hacerse despacio o saldrá espantado. Hablará lo imprescindible durante la partida y se marchará como vino. ¡Buen viaje lonely cowboy!

Si la mayoría va en grupo, y como hemos visto, otros van solos, son muy pocos los que pueden presumir de llevar del brazo a su pareja… y de que además esta se divierta, eso ya es un críticazo (o mentira, directamente). Los protofrikis, de quienes ya hemos hablado alguna vez, suelen dejarse ver (así es, los ves porque se dejan, ellos se todo mucho a si mismos) con las divas de las jornadas. Las divas de las jornadas son esas mujeres que, sabedoras de la escasez de las de su sexo (cada vez menos escasas, todo sea dicho ¡bravo por vosotras!), se pasean por los recintos altaneras, soberbias, desdeñosas, como si se las debiera rendir pleitesía o algo. Son una suerte de Cersei, pero de Hacendado, y no de Desembarco.

Los que no fallan son los warhammeros. Ahí, a su rollo, sin meterse con nadie, con sus figuras, pintando, con sus escenarios, los arboletes, las rocas, las fortalezas, chopocientosmil dados, metros, y lo dicho, a su bola. En serio, no comprendemos cómo se juega, ni nada de lo que hacéis, ni la de pasta que gastáis pero ¡super buen rollo, warhammeros! ¡moláis!

Montar un torneo de Warhammer asegura asistencia a unas jornadas. Y lo mismo con las cartas. Nosotras, ya algo obsoletas, nos quedamos en Magic (que no es rol, no, no y no. ¿Cuántas veces hay qué decirlo? Rokugan no es Japón/Magic no es rol). Pero la asistencia de los carteros es fría y despiadada, a lo Julio Cesar: vienen, juegan el torneo de turno, pierden todos, menos uno, y se van. A colocar y contemplar sus mazos, suponemos.

Cobra cada vez más fuerza la presencia en las jornadas de los entrañables otakus. Pues sí, entrañables. Es más, ya no concebimos jornadas sin ellos. Si los otakus no existieran, habría que inventarlos. Porque dan colorido y vidilla, con su cosplay (cuando es digno, y cuando no, más todavía) con su karaoke (cuando es digno, y cuando no, mejor) con sus dibujetes… El que más el que menos te hace en dos minutos un fan art que te deja tieso. Algo huele a podrido  en ese sentido ¿es que solo te dan el carné de otaku si sabes dibujar? Además, ellas, las ellas embutidas en trajes de colegiala, alegrando la vista cansada de escudriñar fichas del viejo rolero medio.

Y aunque por desgracia se ven cada vez menos, no podemos terminar sin mencionar a los aficionados al soft combat, tan pintorescos, dándolo todo con esas armas de gomaespuma que parecen sacadas directamente de un dibujo animado… ¡eso es! De la fábrica de ACME. No subestimarles, esos combates tienen normas. Y las armas deben tener determinadas medidas. Que sí, que son en serio. ¡En serio! Y ¿habláis de postureo? Postureo es lo que tiene alguno de estos, y lo demás son tonterías.

Y hasta aquí este estudio antropoilógico. Este desentrañamiento de la flora intestinal de unas jornadas, a las que recomendamos encarecidamente asistir.

-             ¿A cuáles, a cuáles?
-             ¡A todas, copón, a todas!

Recordad, queridas penejotas, que cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. O no.

Post scriptum: para los que nos dabais por desparecidas en combate, recordad que no está muerto lo que yace eternamente…

15 ene. 2012

Ponga un Dovakhiin en su vida

Queridas penejotas. Es posible, probabilísimo, que la conversación que vamos a reproducir a continuación se dé en vuestra casa (o que ya se haya dado). Advertimos, a todas aquellas que aún no han pasado por el trance, de que las palabras de vuestro pejota irán invariablemente acompañadas de una lánguida, triste e irresistible mirada a lo gato con botas de Shrek.

Pejota: He encontrado una oferta buenísima, no va a ser nada caro, ya verás. Y… (inserte justo aquí la miradita mencionada) hace mucho que no me compro uno…
Penejota: ¿Y ese de los señores que pegan tiros?
Pejota: ¡Pero ese fue hace mucho!
Penejota: Vaaaale…

¿Qué de qué hablamos? Amigas, hablamos del videojuego Skyrim, o la no sé qué parte del Elder scrolls, o del Oblivion… Da igual, ¿a alguna nos importa?

Comienzan las advertencias del entorno preocupado: que cuando empiezan no pueden parar, que hay mucho vicio con eso, que es como drogaina, ya te puedes ir despidiendo de él…
Y por fin llega a casa.

Cuando te echas a la cara por primera vez la cajita simplona con la portada sosa que tiene, piensas: ¿Esto? Esto es inofensivo… psssss.

Pero nada más abrirlo descubres con horror que ese estuche sencillo contiene… ¡¡un maldito y enorme mapa!! Nada, amigas, NADA es fantasía si no tiene un mapa. Que quede claro. ¿Os es que acaso alguno de los libros que invad… adornan las estanterías de casa no cuentan con su correspondiente mapa? ¿Y no es cierto que todos parecen el mismo mapa, pero girado y ligera, ligerísimamente, modificado? A un buen ojo penejotil entrenado eso no se le escapa, pero a ellos, ¡les encanta!

¿De verdad necesitan un mapa nada manejable de papel para jugar en el ordenador o la consola? En serio ¡que es de papel! ¿O es que tal vez pretenden colgarlo en la pared? En eso no cedáis, por ahí ¡no pueden pasar!

Superado el encuentro con el mapa, el pejota empezará a jugar. Y seguirá jugando. Y seguirá jugando. Y jugando. Y jugando. Y jug…. ZZzzzZZZzzzZZZZ… ¿Pero es que esto no se termina nuca o qué? ¿Dónde quedaron aquellos jueguecillos en los que la mayor ilusión era llegar a la pantalla final (fí-nál) y acabar con el último (úl-tí-mó) malo? Aaaaah… queridas penejotas, cuan obsoletas estamos en términos videojueguísticos.

Skyrim y juegos similares son interminables. Infinitos. Inmortales. Jamás el tedio se hará presa de la paciencia de nuestros pejotas, extrañamente dilatada para la ocasión lúdica, y la sangre seguirá fluyendo alegremente por esas nalgas y esas piernas, normalmente inquietas, ahora inmóviles durante largos periodos.

Esta es la cruda realidad: lo único que termina con Skyrim es: ¡otro Skyrim mejor!

Cierto día, después de escuchar desde el sofá los gemidos de la compañera del personaje (qué más que luchar parece que esté fungiendo) y harta de verte envuelta en mil y una conversaciones sobre las maravillas del juego, nos picará la curiosidad y nos sentaremos a unirnos con nuestro enemigo. El pejota supervisará cada uno de nuestros movimientos, cual viejuno contemplando una obra en la vía pública.

Aquí un "printiscrín" real de la personaja
Después de casi diez soporíferos minutos de un video introductorio, llega el momento de hacer el personaje: esto mola, es como en los sims: eliges el pelo, los ojos, ajajaja, ¡mira que graciosa y femenina la orca! Pero ¡no!, esta fase termina muy pronto y rápidamente el pueblo en que está tu personaje es atacado por un dragón. Y allí que lanzas tu a la personaja estilizadísima que has creado.

“¡¡Pero bueno, si ves un dragón no te pongas delante suyo!!” grita el pejota condenado, porque él invento el cómo huir de los dragones. Realmente suena más a:¡¡sivesundragónnotepongasdelantesuyo!!”

Conversaciones, una noche cualquiera:

Pejota: ¿Te cuento una cosa que he hecho hoy?
Penejota: ¡Claro!
Pejota orgulloso: ¡Hoy he matado mi primer dragón!

Sigues a un tipo (uno que de hecho te dice que le sigas) “¡Ah! has decidido seguir a este” y tu, como ahora le ves entusiasmado “Shíiii, shíiii…” ¿Pero es que había otra opción? ¿Había otro tipo?

Intentas, porque de veras lo intentas, ir a tu aire, jugar a tu ritmo, y hasta disfrutar un poco, pero con el pejota al lado, queridas, es imposible. Que si: “levanta la cabeza que vas mirando al suelo” o “te dejas esa estantería sin investigar” o tonterías a las que solo él da importancia como “¡No mates a los tuyos!”

Más tarde: “Apunta bien al oso. Apunta bieeeenn…” “flap” “flap” “flap” y aunque las tres flechas dan en el oso, el oso que no se muere y hay que matarle a hostias a costa de una buena cantidad de vida. “No has apuntado bien”.

Cuando por fin parece que estamos a salvo de dragones, plantígrados, enemigos y, no olvidemos, amigos que parecen enemigos, el pejota se da cuenta de algo “¡te he puesto el modo difícil!” ¡¡Con razón el oso no se moría!! Y tu:“Anda, ponme en normal” Y él: “No, te pongo en fácil” Condescendencia y espíritu protector a la par del pejota, que desea a toda costa que te enganches y no le puedas echar en cara el tiempo que dedica a su otro amor así como tener en casa alguien con quien comentar batallitas virtuales sin tener que esperar a juntarse con otros Skyrimitas.

Y llegamos al punto crítico, el momento exacto en el que una decide dejar de jugar con él delante (pst, para que engañarnos, dejar de jugar definitivamente). El tipo al que acompañas: “Toca una de estas tres piedras que te darán un poder especial” Antes siquiera de que te plantees acercarte a ninguna de las poderosas piedras mágicas, ilusionada por ver cuál de ellas eliges, spoileará tu pejota sobre tu hombro, privándote de ese sencillo placer que por fin te brinda el juego: “Toca la de la derecha, es la que más te conviene” porque amigas, él inventó el saber qué piedra tocar.

Conversaciones, una tarde cualquiera:

Pejota: Está lloviendo.
Nuestra buena amiga Inanna: ¿En serio? (¡¡La ropa!!)
Pejota: Sí. Mira. (señala la pantalla). Llueve en Skyrim.

Dedicado a la asociación de familiares y amigos damnificados por Skyrim. ¡Resistid!


18 dic. 2011

¿Quien es ese hombre?...

Que me mira y me desnuda, una fiera inquieta que me da mil vueltas y me hace temblar…

Queridas penejotas,…así empezaban los títulos de créditos de una de las telenovelas más controvertidas de estos últimos años. Pasión de Gavilanes. Como persona he de decir que he estado enganchada a muchas cosas en mi vida, la saga de Harry Potter, la trilogía del señor de los añillos, y por que no decirlo… a Pasión de Gavilanes. Si, un desfile de machotes semidesnudos que fueron precursores de lo que después sería nuestra película de culto femenina, 300.

El rolero medio quizás no sepa o no conozca, mucho de ese tipo de seriales de índole tan adictiva al género opuesto, pero debería, ya que muchos de ellos tienen un factor básico. Y es que hay más pectorales y abdominales que en cualquier cómic de Rob Liefeld.

Muchos os preguntareis… ¿Pero que tiene que ver esto con el mundo del rol, el mundo infinito de sabiduría de un rolerus maximus? Y yo responderé, TODO.


No hace mucho tuve la suerte de asistir a un debate en Facebook muy interesante. La profundidad de los argumentos me caló muy hondo, la visión de los tertulianos que asistieron dio un giro muy significativo a mis ideas preconcebidas sobre los superhéroes. Sí, esos hombres, musculados, ingeniosos, rebosantes de carisma y de erotismo… que no sabemos hacia que público se dirigen. No sabemos si son un referente para el rolero común o intentan atraer al público femenino haciéndonos creer que existen hombres con esas dotes tan peculiares.

Sí señores y señoras,… desde que vi Pasión de Gavilanes una duda empezó a asaltarme muy dentro, una duda que me desvelaba por la noche y la cual no me atrevía desvelar…¿Serían los pectorales de Batman más grandes que los de Supermán?¿Qué es mejor?¿Una coraza de cuero moldeada a un torso hercúleo? ¿O una tela azul de licra mojada apretándose a unos abdominales que no son de esté planeta? Preguntas y cuestiones que pasan por mi mente como penejota, después de terminar el capitulo 253 de la telenovela de la tarde.
Es cuando entonces la caja de Pandora de abrió en mi mente,… ¿Quién es mejor, Batman o Supermán?.Fue en ese momento cuando decidí preguntar a más penejotas, escuchar sus ideas sobre el tema. Mujeres eruditas que conocían de primera mano el mundo del que les hablaba. Y ahí es donde los argumentos a favor o en contra tenían sentido para mí.No eran como esos que esgrimía mi pejota, nada tenían que ver con superpoderes, ni con dibujantes, ni películas, ni los orígenes mediocres de un autor que ni su madre conocía. Sino que eran argumentos que se basaban en aspectos en los que ningún rolero medio habría alcanzado nunca a elucubrar.

Una penejota argumentaba que Superman era símbolo poder y virilidad, siempre manteniendo al margen el hecho evidente de que Thor sería siempre ente supremo de la masculinidad por encima de Superman y cualquier otro superhéroe. Pero basándonos en el aspecto básico, al parecer Superman tenía mucho reclamo entre las féminas que no se decantan por el machote cuadrado o el gafapastas intelectual y despistado. Superman encarna esas dos facetas que satisfacen por doble partida a una penejota. Sin embargo, si investigamos más, los protagonistas de Malls Rats, nos desmontan esas apreciaciones con un ínfimo detalle muy importante. El sexo. Con Superman seria inviable, a menos que corriéramos el riesgo de que un chorro ultra potente de semen nos catapultase hasta el otro lado de Metrópolis. En cambio Batman tenía ese halo de chico malote, oscuro, y rebelde sin licra que está forrado y se vale de su ingenio y sus dotes de irresistible frialdad para llevarse a la penejota a la cama. Al menos sabemos fijo que si algo falla en la cama de Bruce Wayne, nos habremos llevado por el camino, una entrada al teatro en palco VIP, una cena en el mejor restaurante de Gotham y algún regalito caro.
El problema de Batman era como constatar si lo que había debajo de la coraza y el supertraje de caucho, era real, o mera simulación en tinta. Las penejotas pro-Superman no acaban verlo claro, por otra parte el mayordomo genera mal fario, y los juguetitos de Batman no acaban de convencer, son peligrosos y no hemos constatado que estén homologados por la Comunidad Europea, ni que cumplan el ISO-9000. A pesar de que el Batmóvil es una pieza de coleccionismo muy a tener en cuenta, el problema, es menos espacioso que el granero de los Kent.

En cuanto a aspectos menos carnales, al parecer Batman parece ostentar más titulación al respecto. No solo es un niño rico, sino que al menos debe tener un master en empresariales para mantener todo su patrimonio, por no decir algún otro tipo de título en artes marciales, e ingeniería técnica para entender a la perfección todos los cachivaches esos que utiliza.
Superman, no tiene más que el graduado de Smallville y una beca para trabajar en el Daily Planet. Circunstancia que comparte con Spiderman, solo que Clark Kent parece que al menos acabó la carrera de periodismo. Aun así, vivir en un apartamento cutre en Metrópolis y tener una compañera que cobra más que tu, no es un reclamo muy atractivo.

Y no acaba todo ahí. Se compara a Batman con un hombre culto, que viaja y sabe esgrima, mientras que Supermán es un hombre casero, tradicional que como mucho sobrevuela el mundo para ir a Kansas. Algunas en sus argumentos alegan algo más importante, Batman tiene guionistas. Esto que parece ser importante también. Si es cierto que para bien de Supermán, Alan Moore escribió alguno de sus guiones, a otras les parece insuficiente ese argumento de uno bueno en 80 años.

Como vemos, las decisiones están muy divididas. Un argumento fundamental y al cual ninguna de las tertulianas tuvo el valor de llevarle la contraria, es que ni la fuerza de Supermán podría hacer nada con el esqueleto de adamantium de Lobezno (si aún lo conserva), ni el traje de Batman podría hacerle sombra a la chupa de cuero de Logan con ese increíble torso velloso que nos retrotrae a los 80. Con Jackman nadie se puede meter. Es sagrado.

Sin embargo las dudas entre el extraterrestre volador, o el pijo traumático de negro seguían mermándonos a todas. Otra de las cuestiones importantes que seguirían en el aire era: ¿Puede Batman meterse en la falla de S. Andrés e impedir un terremoto? No. Superman sí. Cuya respuesta a favor de las Pro-Batman seguía de la siguiente manera:
¿Para que queremos que Supermán impida un terremoto? Nosotras lo que realmente necesitamos como penejotas, es un mayordomo que nos haga las compras, tener una mansión molona, y sobre todo disponer de un montón de pasta. ¿Acaso nos saca de un apuro el retener una placa tectónica? ¿Qué represalias ecológicas y científicas puede tener eso? En cambio Bruce Wayne... tiene tanta pasta, que acabaría con el hambre en el mundo. ¿Acaso puede Superman acabar con el hambre en el mundo? No. Batman Si.

Volvemos a quedar en tablas. La cosa está muy difícil. Es cierto que otro punto del debate que creó ampollas fue el origen de dichos superhéroes. Uno inmigrante ilegal, el otro foráneo de toda la vida, niño pijo de la zona buena de la ciudad, y no un raterillo de clase baja como Daredevil. Superman tiene poderes, Batman no. Pero cuidado, otros ricos hombres de negocios tampoco tuvieron poderes y se valieron de su ingenio para hacerse un hueco, como Iroman. Pero decididamente alguien nos develó en un momento del debate algo en lo que no habíamos pensado. Ironman tiene el superpoder de beberse dos botellas de ginebra del tirón, y ante eso todas tuvimos que callar.

El carácter Emmo. de Batman es un punto en contra. Cada vez que entra en una habitación todo es depresión y agonía. Pero Superman comparte más genes con E.T que con Lois Lane… seguimos en tablas. Superman es del Barsa de toda la vida, y Batman es del Valencia C. de Futbol. Uno tiene a Super Girl y otro a Catwoman, y ambos intentan marcar paquete como pueden.

Por mucho que lo intentemos, las divergencias de opinión hacen que constantemente encontremos réplica en los argumentos contrarios. Pero el hecho evidente es que a la penejota media, le interesan estos temas de tan vital importancia. Ella también es consciente del interés dramático de la elección de un superhéroe como figura cumbre de lo varonil. Y se emociona viendo capas y mayas en cualquier remake de cine. Se fustiga pensando en esos cuerpos perfectos, en esas masas de destrucción masiva con el torso desnudo, o se compadecen del héroe que cae ante su enemigo, victima de la carbonita o de la falta de recursos estilísticos en el guión. A fin de cuentas, si nos paramos a pensar un momento en lo absurdo de todo lo que nos rodea, la cuestión importante de todo esto es…

¿Qué hacemos hablando de DC?

1 dic. 2010

Solo para nosotras



Nuestras queridas penejotas:

Un par de veces al año, nuestros pejotas se reúnen con (sí, habéis acertado) otros pejotas (endogamia rolera) en algo que llamamos Aldea, que viene siendo casi 24 horas de un no parar de rol, juegos de mesa, charlas sobre sistemas de juego y novedades… Al menos esa era la idea inicial… después de varios encuentros, realmente acuden a ver a sus amigos, y, como no podía ser de otra manera, dado que ahora también son nuestros amigos, siempre acudimos allí las penejotas prestas ¡prestísimas!

Siendo que en el primer encuentro nos debimos mostrar muy tímidas (o prudentes) uno de los pejotas tuvo a bien preparar una partida sólo para nosotras, o lo que se bautizó desde entonces como Only For Women: un (insensato) master, 4 o 5 o 6 (estupendas) mujeres (no todas jugadoras habituales) y toda una aventura por delante.

Sin duda en un primer momento nos tomamos esto como un gesto de buena voluntad y con el ánimo de introducirnos más de lleno en el verdadero mundo del rolero medio.


Pues bien, la primera partida propuesta, fue de Elric. Sea que nos meten a todas en un barco, con un tipo que por lo visto hacía uso y disfrute de cada una a su antojo en orgias de vicio y desenfreno sin fin.

Aquí el master se vio imbuido de la cantidad de hormona femenina que flotaba en el ambiente, pero obvió algunos detalles sin importancia. Y es que las mujeres somos malas, y en compañía de otras mujeres… somos peor.

No recordamos bien qué personajes llevábamos cada una (no esperaríais que nos guardásemos la ficha en la cartera, como aquel del que os hablamos hace poco) pero sí que éramos pérfidas de base. Pero todavía nos hicimos peores: nuestro plan, el plan secreto de cada una, era ir matando al resto de personajas para quedarnos solas con el trono de Melniboné que pensábamos tomar a la fuerza. Creemos recordar que matamos entre todas al tipo del barco y entonces el master soltó la bomba: “una de vosotras está embarazada” a lo que la Sra. V respondió: “pues tiramos por predictor”. Pero no, no había tiradas de predictor en ese sistema. ¡Qué incompleto! El caso es queel master, en un momento dado en el que nos despistamos, nos mató a todas. Una detrás de otra. Sin tirar ni nada. “Ahogada, ahogada, ahogada, decapitada, decapitada” Y para qué queremos más. Eso no se le hace a una penejota. Empiezan a gritarle. Le siguen gritando. Le gritan un poquito más y lo que empezó siendo Only for Women, termina con un “Nadie dijo que fuera fácil”. Añadir la sorprendente poca solidaridad pejotil, ya que el resto de pejotas se reía agazapado, junticos y en la otra punta de la habitación no fuera que a alguno le salpicase. Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que ante la penejota el pejota sí está solo. Este pejota estaba destinado a perecer sin saberlo.


Superadas tan prematuras y dramáticas, a la par que injustas, muertes, llega el segundo OFW. El valiente master nos pregunta si hemos visto la serie Firefly. Pues no, no la hemos visto (y a tenor de la cancelación fulminante que sufrió, solo él la había visto) Como mucho a peli, Serenity. Al no haberla visto, basará la partida en uno de los capítulos de la serie.

La Sra. B, encantada, interpretará al atractivo capitán, y la Sra V. a la atractiva inquilina de dudosa reputación de la nave. Y comienza la partida con una estupenda pelea de bar. El sistema era sencillito (o eso nos pareció, a pesar de que el libro estaba en inglés) y nos encontrábamos en nuestra salsa, divirtiéndonos y aprendiendo palabros como “metagame” (dicho con rintintín porque sí, también hay protrofrikis entre nosotras) cuando de pronto ¡dejamos de jugar! Y lo peor ¡nunca más se supo! Fue nuestro primer y traumático rolus interruptus. Eso tampoco se le hace a una penejota. Así que desde aquí te instamos, oh master, que ostentas el dudoso honor de dejarnos a medias, a qué termines lo que empezaste. Hemos dicho.


De partidas a medias, a interminables sesiones: llegamos al tercero de los OFW. No pretendáis, queridos, tenernos más de dos sesiones jugando (o más de 5 horas, si lo preferís). Partida de Mutants and Masterminds con un grupo de superheroinas muy verracas pero divinas a la par. Demostramos (y tanto que sí) que no hacen falta dados. Como el master se despistara, ya habíamos resuelto 4 o 5 acciones del tirón nosotras solas (siempre a nuestro favor, claro). Y que no se molestara en preparar una némesis con su ficha, sus características, su descripción perfecta y su nombre, para nosotras, desde el momento en que la vimos, era “la zorra” y con “la zorra” se quedó para los restos. Todas llevábamos una especie de Super-Busca-Mega-Localizador y de pronto el master nos dice que se nos ha encendido a todas a la vez una luz roja en el aparato. “Ostras, la regla” Exclama la Sra B. haciendo del OFW un auténtico OFW.

Al durar tantas sesiones (recordemos, eso no se le hace a una penejota), algunas jugadoras se retiraron, dando paso a las vaginas alternativas, o pejotas que se prestaron a acompañarnos. Es muy curioso ver a un hombre interpretar un personaje femenino que antes jugaba una mujer como cree que ella lo haría. ¿De verdad nos veis así? En cualquier caso, lo de incluir vaginas alternativas dio mucha gracia al asunto y no será esta la última vez que nos topemos con ellos/as.


Por cuarta vez nos reunimos en nuestro particular aquelarre, esta vez para interpretar a una aguerridas aunque un tanto peludas, furias negras. La cosa prometía: unas amazonas que se pueden convertir en lobo y ¡encima entrar en crinos!, en la Grecia mitológica. En ningún momento perdimos la esperanza de encontrarnos con un Ares como el que se beneficiaba Xena, pero nada más lejos. Empiezan las complicaciones: que si tirar chorrocientos dados, que si teníamos la posibilidad de ir a la umbra (o de caernos en ella, ese concepto no nos quedó muy claro) y para colmo, de nuevo la partida se alarga y cuando creemos llegar al final, el master (sin despeinarse el tío y sin perder la sonrisa, la verdad sea dicha) va y nos saca una hidra!!! Como ya llevábamos aprendido lo el metagame gracias a la protofriki de turno, venga a flechazos y zarpazos con la bicha y claro, cabeza que le cortabas, más que le salían, y eso sí que no se le hace a una penejota agotada. Por un momento, hasta nos planteamos el suicidio de las personajas en los ríos de lava que nos rodeaban… Pero finalmente, muy finalmente, vencimos ¡Estaría bueno!


El último OFW despertó mucha expectativa, ya que íbamos a estrenarnos con El rastro de Chtulhu, interpretando, además, profesoras de la época en una escuela de señoritas y a un cura, a lo padre Karras (y su pelazo), reconvertido en jardinero. La partida iba bien (no tiramos ni un dado), demasiado rápido incluso, tanto que el director de juego pasaba página tras página, intentando situarse, de todo lo que nos estábamos saltando. Veamos, ilustres autores de aventuras: si hay un trastero misterioso, ¿dónde vamos a terminar? Pues en el trastero misterioso. Ah! ¿Que además hay un sótano? Pues al sótano de cabeza. ¡Sobra la mitad del módulo! Y mientras tanto el máster venga a pasar páginas (juraríamos que a veces también volvía atrás). La buena Sra. V interpretaba al padre Karras, que a lo pájaro espino, pretendía beneficiarse a una de las profesoras antes de que el horror cósmico se cerniera sobre ellas. Pero ay! de pronto la jugadora objetivo se retira y hace su entrada un vagina alternativa que dejó la libido del pobre cura enterrada más abajo que allí donde descansan los primigénitos (o primigenios, o cómo sea). La partida termina con algunas de nosotras entrando en una cueva y encontrándonos con vaya usted a saber qué ente que, sin posibilidad de defendernos, nos lleva a una desesperación tal (y tan incomprensible), que el OFW terminó siendo el WTF. Todavía no tenemos claro si morimos nosotras, o toda la humanidad, o si aun están allí los personajes recreándose en el espanto puro y preguntándose para qué habían llevado pistola. Eso, claro está, tampoco se le hace a una penejota.


La verdad, después de todo, es que nos lo hemos pasado muy bien (gracias a todos) y hemos aprendido mucho sobre el rol, principalmente lo que no queremos:


- No nos gusta que nos maten pronto. Vamos que no nos maten y punto.

- No nos gusta que nos dejen con ganas (¿y aquién sí?)

- Nos motivan las némesis femeninas más guapas y más chulas que nosotras, eso aumenta exponencialmente nuestra violencia que focalizamos hacia ese objetivo común. Vamos que nos une mucho. (“Zorra” de nuestras entretelas, no te olvidaremos). Eso sí, siempre y cuando no les salgan dos cabezas al cortarle una.

- Los sistemas no satisfacen por completo nuestras necesidades y los dados, por lo tanto, son prácticamente innecesarios.

- Las cosmogonías lovecraftianas no están hechas para nosotras (y no pasa nada si dices Astur tres veces)

- Nos no gustan las partidas larguísimas, pero tampoco las cortitas. Por lo que concluimos que en el rol el tamaño sí que importa.


Siempre que dirijáis a penejotas

Guardaros muy mucho de llevarles la contraria

Recordad tener presentes y atender sus necesidades

Incluso aunque os parezcan descabelladas (porque nunca lo son).